El efecto “Drive”

by • May 2, 2013 • His Girl Friday, Notas desde aquí abajo, Volume 08Comments (0)1430

Por Elena Ponce

Si hablamos de Drive, seguramente debemos empezar asumiendo la importancia de su repercusión en muchos ámbitos diversos, no sólo en el mundo de la afición, la crítica o el estudio cinematográfico. Drive está empapadita de elementos que la están convirtiendo en un producto de culto para muchos, es por eso que hemos querido dedicar este completo número de la Crazy Friday a la última película del director danés Nicholas Winding Refn. Drive es una propuesta que, por motivos un poco imprecisos, nos resulta novedosa pero no nos cuenta nada nuevo, ni por desarrollo argumental ni por forma. Un conductor especialista de cine se dedica a prestar sus servicios para robos por las noches, hasta que descubre que alguien ha puesto precio a su cabeza y ve en peligro la vida de su vecina y la del hijo de esta, los que, al parecer, son la única cosa que le importa en el mundo. La forma de Drive es difícilmente clasificable, pero eso es precisamente lo que no juega en su contra, siendo de esta manera un potaje muy bien resuelto que poco a poco va dejando huella. Hablaríamos de una especie de thriller que juega con elementos del cine negro e incluso del western, recordándonos su estética al cine de acción ochentero, pero encaminada hacia la atractiva fuerza visual de directores más contemporáneos como Tarantino. Algo moderno y molón, vamos… ¡y lo digo sin sarcasmo!

La cosa está en que Drive embauca como ningún film, embauca y atrae porque es su intención, incluso parece que a fin de cuentas es la única de las intenciones que tiene. Consciente de ello, Refn se permite un tratamiento al cien por cien al servicio de este último objetivo, ya que muchos hablan de ella como una propuesta poética y sensorial donde toda su emoción y riqueza reside en la imagen, en su refinado envoltorio artificial y sintético. Del mismo modo que hay cine que nos conquista por su buen uso del diálogo, en Drive las palabras de los principales protagonistas (Ryan Gosling y Carey Mulligan) aparecen milimetradas, se pueden intuir recortes de guión adrede, encajando la palabra sobre la imagen para que, básicamente, no sea raro que se queden callados. Para que todo esto no suene demasiado alternativo o pretencioso, muy inteligentemente, Drive plantea ya en su primera secuencia una persecución policial, que mantiene alerta, que engancha a cualquiera, no sólo por lo que cuenta si no por cómo lo hace, acostumbrándonos a la tensión de las miradas, adentrándonos en un ambiente nocturno, pulcro y sutil que se ira perfilando a lo largo del film, pero sobretodo, al silencio del misterioso conductor. Gosling encarna al héroe nocturno sin nombre, del que sabemos poco pero en teoría intuimos mucho, un hombre metálico, distante e irreal pero de mirada triste, fiel a él mismo día y noche, sin una posible redención, como un témpano de hielo silenciosamente sumido en su propia culpa y que de vez en cuando la apatía de su sonrisa se transforma en una violencia fría y despiadada.

Después de escuchar muchas opiniones sobre la película, y si me permitís centrar la atención durante el resto de la crítica a la controversia que esta levanta, hay gente que piensa que se trata de una película engañosa, defectuosa en su contenido y adornada a las mil maravillas por fuera. ¿Drive es una parodia de si misma o se trata de una propuesta seria? Es justamente reflexionando a partir de este punto donde se plantean los problemas. Me da la sensación, quizás sólo me ocurre a mí, de que la poesía del continente anula en cierta medida la posibilidad de escarbar en el contenido. Refn no utiliza cámara en mano en ningún plano del film, la cámara permanece fija, dura y estática, acorde con la vida de sus personajes, alejados de las verdaderas emociones cotidianas que podemos llegar a sentir como espectadores y en definitiva, como seres humanos. Veo metáforas, símbolos, intenciones, la máscara que utiliza el protagonista es una clara muestra de ello, pero me parece que sólo ayuda a reforzar el gran muro construido entre la estética “molona” del film y la oscura y amarga tempestad interior que esconde su personaje. Sucede que el fenómeno que la debilita también es su punto fuerte, y no es otro que el estilístico. Su mensaje queda escondido tras las sólidas capas estéticas que alienan al espectador hasta tal punto que no sé si llegan a entender las emociones de su personaje, pero en general, son capaces de aguantar y de embelesarse con su cara de palo durante más de 90 minutos. Y oye, aguantar a un tío con un palillo en la boca tanto tiempo es un gran mérito (al menos me permito pensarlo considerándome una espectadora algo escéptica).

Y así es, Drive acaba siendo un envoltorio cuyo corazón es su protagonista, y precisamente aquí, donde los extremos exageradamente marcados llegan incluso a parecer una parodia de si mismos, es donde la película no consigue, a mi parecer, trascender del todo. La última película de Refn reluce tanto como el tráiler recién sacado del horno de su próxima película Only God Forgives pero nos viene al dedillo para recordar aquello deno es oro todo lo que reluce”. Sea como sea, puede que ciertamente Drive sea engañosa y artificial, pero tampoco creo que nos venda humo o se ría de nosotros, ya que se presenta contundentemente segura de si misma, sin vacilaciones. Muestra de ello son, por descontado la fotografía, el impecable acompañamiento musical, el reparto, la calidad artística e infinitos aspectos que la convierten en una de esas películas que seguirán enamorando a los que acudan a ella por primera vez y a los que decidan volver a deslizar sus sentidos por ella, plano a plano.Y es que el atrevimiento de Drive, más allá de sus éxitos o fracasos, consigue que incluso el espectador más gruñón acabe, en un momento u otro, recurriendo a su música, a sus imágenes; a su lírica.

 

Tráiler

Aprovecho para compartir una anécdota curiosa relacionada con el tráiler. Una mujer de Michigan demandó a la distribuidora de Drive, FilmDistrict Distribution LLC, alegando que el tráiler que ella había visto previamente en otra sesión le hizo creer que el film protagonizado por Ryan Gosling iba a ser similar a “Fast & Furious”. Más allá del hecho de que esta mujer tenía mucho tiempo libre, yo no suelo recomendar ver tráilers, básicamente porque muchos están hechos con mala baba ya que en este paradójico caso precisamente la distribuidora esperaba que la pobre señora pensara que iba a ver Fast&Furious. Un tráiler no es más que una caricatura falsa de una película.

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