TREME

by • January 17, 2013 • Notas desde aquí abajo, Volume 03Comments (0)1719

TREME
Por Juanma M

Treme fue el primer barrio de personas negras libres de Estados Unidos. Cuando se reunían los domingos festejaban el simple hecho de poder hacerlo, y tocaban música para celebrar que eran libres. Música orgullosa, alegre y enérgica. E importante. Era música libre hecha por personas libres. Respeto. Treme también es una serie de la HBO, creada por David Simon, señor muy importante y talentoso, conocido por cosas como The Wire o Generation Kill.

Aquí abajo nos gusta mucho Treme. No, no nos gusta: Nos llena el corazón de gozo. Es algo bastante visceral, para qué negarlo. Sí, las tramas están tan diluídas que parecen no avanzar, los momentos musicales están demasiado alargados, lo que tampoco ayuda a la agilidad narrativa, además son constantes. No hay un protagonista tremendamente carismático al que agarrarse, ni un secundario graciosete, ni un tremendo misterio de fondo para mantener la atención. Pretende ser un retrato realista de un lugar muy específico, con unas costumbres y tradiciones muy concretas, y bastante alejadas de lo que acostumbramos por aquí abajo. ¿Cómo es posible que aquí abajo pensemos que por una parte está Treme y por otro el resto de ficción televisiva? Pues un poco por todo lo anterior. Y bastante por el funk.

Flashback: La presión es grande. The Wire son palabras mayores, pese a que nadie le hiciera ningún caso hasta la tercera o la cuarta temporada. El ritmo lento, el retrato exhaustivo, las actuaciones memorables y los casos laaaaargos tardaron en calar, pero cuando lo hicieron… Tsunamis de admiración. Treme radicaliza la propuesta. El “Fuck the average viewer” que David Simon tiene como lema se extrema, eliminando (aparentemente) cualquier tipo de Gran Historia sobre New Orleans tras el Katrina que pudiera haber para centrarse en las vidas de la gente. No hay misterio, no hay trama emocionante, ni una gran historia de amor, ni siquiera tensión sexual no resuelta entre dos atractivos protagonistas, parece que no pasa nada… solo la vida. The Wire era una historia más o menos policíaca, tenía un colchón genérico reconocible, aunque fuera solo en la raíz. Treme elimina ese colchón. Corte a: En un momento del primer episodio, el personaje de John Goodman remata un tremendo monólogo con un desafiante “No os gusta nuestra comida, no os gusta nuestra música…¿Se puede saber qué cojones hacéis aquí?”. Si te parece lento, si te parece aburrido, ponte un puto capítulo de Bones. Fuck the average viewer. Corte a: En el capítulo emitido el pasado 21 de octubre, padre e hijo se dirigen hacia el ayuntamiento. Se vota si se derrulle una barriada o se reforma. Son dueños de casa en esa barriada, igual que mucha otra gente que también marchan hacia el pleno con intención de exponer su caso.Llegan y vallas rodean el ayuntamiento, no se permite la entrada. La tensión aumenta hasta que la policía carga con gases lacrimógenos y tasers. Contra ancianos que solo quieren conservar y volver a sus casas. La vida tras el desastre es así, y no es normal que una ficción televisiva esté tan conectada al ahora. Corte a: Blues. Jazz. Swing. Rock. Country. Gospel. Hip hop. Electrónica. Metal. Cajun. Soul. “Make sure it swings, son!!”. Tre Músicos orgullosos de serlo durante media docena larga de escenas por episodio simplemente tocan música. Escenas más largas de lo que la ortodoxia televisiva consideraría adecuado. Mucho más. Parones en la narración que sin embargo son el corazón de la misma. La celebración de la música, de la cultura, y la alegria por practicarla y crearla y como forma de resistencia y afirmación.El enganche a Treme es visceral o no es. O sientes el escalofrío cuando Dr. John se sienta al piano y pide respeto para la pieza que están a punto de grabar o no lo sientes. No todo son viejos mitos, los metaleros Eyehategod tuvieron su momento, y la escena alternativa de NO ha tenido los suyos también. Siempre con las cámaras entre el público, siempre tocando en directo, siempre mostrando el máxmo respeto por el músico.

Final: Lucia Micarelli, una de las criaturas más adorables del universo, es la encargada de abrir la tercera temporada. La hemos visto como joven música callejera, insegura de su talento, y como alumna del chamán Steve Earle, y ahora está lista para liderar su propia banda, y la delicada violinista tiene carácter. No es delicada, se desgañita, aúlla. Intensa. Desafiante.

“Here it comes again!
ready or not.
Another Hurricane?
Is that all you got?”

Y es esa actitud la que nos enamora aquí abajo. Huracanes, corrupción, especulación, crisis, recortes, mentiras… ¿Es todo lo que tenéis? No es suficiente para que paremos de tocar.
Por eso Treme no nos gusta, nos enamora. Y al tratar sobre gente sobreviviendo al desastre, tampoco cuesta demasiado encontrar paralelismos con nuestro entorno más cercano. Pero eso solo cuando dejamos de seguir el ritmo con los pies. Nos da por pensar que vale, en Nueva Orleans la música (la cultura) sigue viva gracias a la calle pese a la dejadez institucional, pese a los huracanes incluso, y que no tan lejos de aquí abajo las instituciones han abandonado el cuidado de la cultura a su suerte y han dado la espalda a la gente durante el desastre , por lo que incluso cuando no seguimos el ritmo Treme nos parece no ya buena o muy buena, sino necesaria. Treme dice que la cultura es nuestra, que esa es una responsabilidad importante y que hay que hacer uso de ella. Eso, y que con música la vida es mejor

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