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The Outside Hours y Los Deltonos

by • April 27, 2017 • Conciertos, MosaicoComments (0)1029

Por Juanma Morón
Foto de David Manzano

Para aquellos con querencia a las guitarras distorsionadas, la electricidad y el nervio, la del pasado viernes 21 de abril fue una gran noche. Bajo el epígrafe “nit rockera”, se reunían en la sala Clap de Mataró dos bandas con dos visiones distintas pero complementarias sobre lo que significa el rock, esa manera de entender la música que tanta gente lleva lustros dando por muerta. Cosa que visto lo visto el pasado viernes es más que dudosa.

Abriendo la noche, The Outside Hours, calentando motores antes del lanzamiento de su segundo disco, previsto en principio para después de verano. Es tremendo el crecimiento experimentado por esta banda, la solidez y el peso que están adquiriendo concierto a concierto. Sobrios, poco interesados en interactuar con la audiencia, su blues rock bebe de la mitad oscura de los setenta, del proto-punk de unos Stooges o unos Blue Cheer, grasientos y con un puntito de psicodelia a través de la distorsión. Tensos e intensos en lo instrumental, es en la parte vocal en la que más se aprecia el crecimiento de esta banda, a Pere Casabella cada vez se le ve más cómodo y suelto, llegando a recordar por momentos al Nick Cave desatado de Grinderman o al Jon Spencer de la Blues Explosion, bandas con las que The Outside Hours comparte una visión enfebrecida de los sonidos más clásicos. Es el suyo un directo que ningún aficionado al rock sucio y garajero debería perderse, oscuro, elegante y ruidoso, rock opresivo que huele a antro, grasa y humo.

deltonos

Ese olor a grasa lo comparten con Los Deltonos, aunque en este caso hablamos de un rock más de espacios abiertos, de carretera y luminoso. A estas alturas, los Deltonos son ya unos clásicos con treinta años de carrera a sus espaldas. Treinta años de empecinamiento y cabezonería a la hora de ejecutar un rock clásico a la manera de las grandes bandas norteamericanas de los setenta con la salvedad de que sus letras son en castellano. Pero clásico no quiere decir anticuado, y el repaso que dieron a toda su carrera en las casi dos horas que estuvieron sobre el escenario pareció todo menos un ejercicio de nostalgia. Una banda perfectamente engrasada y un Hendrik Röver que sigue siendo uno de los mejores guitarristas que se pueden ver en España. Una bestia absoluta, y un repertorio más que sólido para un ejercicio impecable de rock grande, ejecutado con pleno convencimiento y al ataque, con el mordiente que se supone deben tener este tipo de rituales. Hasta tres veces tuvieron que volver al escenario para sucesivos bises, coronando un concierto prácticamente redondo con una apoteósica versión de “Soy un hombre enfermo”, aquel viejo himno fiestero y borrachuzo con el que se dieron a conocer casi treinta años atrás. Que tampoco son para tanto, porque da la impresión de que Los Deltonos tienen todavía cuerda para rato.

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