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Mira Festival 2017

by • November 17, 2017 • Conciertos, MosaicoComments (0)195

Por Xevi Bruguera

En sus siete años de andadura, el Mira Festival se ha consolidado como una de las citas ineludibles de los aficionados a la música electrónica de la ciudad condal. El espacio principal donde se desarrolla es difícilmente mejorable, el complejo industrial de Fabra i Coats nos trae a muchos reminiscencias de la mitología industrial del techno, sus orígenes mecanicistas, la recuperación de las naves para las raves, la existencia de espacios míticos situados en una antigua planta de energía eléctrica (Berghain) o en una caja fuerte de un banco de los años 40 (Tresor). El conjunto desprende un aire berlinés, y al fin y al cabo la capital alemana es la meca indiscutible de este estilo, y que nadie de Detroit se me enfade.

Otro factor destacable es la apuesta por el audiovisual, con instalaciones que son realmente flipantes en algunos casos, como mínimo curiosas en otros. También se nota en el acompañamiento de las actuaciones musicales, en la apuesta por proyectos con un peso visual importante, y en la imagen del festival, cada año cambiante, pero con unas constantes de calidad y originalidad muy altas (la de los complementos alimentarios de gimnasio y los ciclados del año pasado me sigue pareciendo sublime).

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Para acabar, lo realmente importante para un servidor, la programación musical. Disfruto de una especie de coordinación mágica con los gustos de los directores artísticos del Mira, de tal manera que cada año me traen uno o varios de mis artistas preferidos. Este año, por ejemplo, babeando con la inclusión de The Bug, pues Kevin Martin es uno de los dioses de mi mitología privada, con Gas, mi artista preferido de música ambient, Paranoid London, uno de los proyectos de música house que mejor entiende la esencia de los orígenes de este estilo, o I-F, el legendario y por muchos olvidado productor y DJ holandés especializado en esencias electro y todas sus variantes. Otros años fueron Andy Stott, Gesloten Cirkel o Luke Vibert. En el futuro, podrían ser DJ Sprinkles, HKE o Deepchord (carta de reyes magos anticipada).
Bueno, vamos al tema, actuaciones más destacadas de este año:

James Holden & The Animal Spirits: Psicodelia progresiva en todo su esplendor. Sintes reverberantes, arpegiados, melodías celestiales, visuales caleidoscópicos, James Holden en el centro de la movida y los espíritus animales acompañando con saxo, trompeta, batería, percusiones tribales a lo World Music y crescendos infinitos con capas y más capas de sonido, con el mérito de no empachar al personal. Sin bailoteos pero con los lóbulos frontales a pleno rendimiento.

Vril: Teníamos que probar lo del 3D Sound Room, y teníamos que probarlo con un artista que pusiera a prueba el soundsystem y lo llevará a sus límites. Vril nos trajo el sonido Berghain adaptado a estas latitudes, es decir, un poco más melódico de lo normal, pero sin renunciar a la contundencia y al espacio característicos del techno contemporáneo. Tremenda sesión, catálogo del sonido que caracteriza al alemán, tanto en su vertiente musical como de DJ. Y el soundsystem permitiéndonos captar todos los matices y los detalles que asomaban debajo del bombo a negras. Uno de los momentos más divertidos del festival.

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William Basinski: Sorpresa que me llevé cuando entré al Main Room, despistado porque no habíamos podido acceder a las instalaciones audiovisuales (prohibido con bebidas en la mano), y un mantra cálido, una capa de sonido suave y repetitiva, empezó a envolverme y a cautivarme, y a los pocos instantes me encontré flotando en un mundo estático y luminoso, melancólico, con un chamán rodeado de adeptos sentados en el suelo en estado de pseudohipnosis. No hablo de visuales, Basinski tocando levemente sus máquinas, ahogado en luz blanca que transformaba al artista en una sombra china de difusos y extraños contornos (¿gafas de sol sci-fi,un moño?). El público sentado en el suelo, en una extraña coordinación grupal. Momento mágico.

Essaie Pas: Marie Davidson ha sido una de las triunfadoras del año en el panorama electrónico. De hecho, ha ganado la triple corona de la electrónica de la ciudad condal en el 2017: actuaciones en Primavera Sound, en el Sonar y finalmente en el Mira. Pero conscientes de la posible saturación de bolos (también la vimos a principios de año en el Almo2bar, en el barrio de Gràcia) aquí se nos presentaba con el proyecto que comparte con Pierre Guerineau, que en principio tendría que ser más melódico y accesible que la propuesta de la canadiense en solitario. Pero que queréis que os diga, la cabra tira al monte, y pese a pinceladas de spoken word y algunos destellos melódicos que recordaban al electro clásico, el rodillo físico y nervioso de la música de Marie, esa especie de jam session de techno cabreado, tomo el control del directo sin paliativos. Y nosotros encantados.

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Paranoid London: Soy consciente que la presencia del dúo inglés en la ciudad condal es frecuente en los últimos tiempos, pero dentro del formato de clubs, que programa sus actuaciones principales a partir de las 3 de la mañana. Y qué queréis que os diga, el firmante no es un veinteañero precisamente. O sea, oportunidad de oro para ver el mejor proyecto de Acid House del bueno, del pionero, del de chicago, sin tener que pagar el peaje de pasarme el domingo como una ameba. La acumulación de palmas, sonidos de madera, hi hats y todo tipo de adornos percusivos típicos de la 808 y la 909, combinado con los bajos de la 303 y el speaker chalado, todo ello con una capa de suciedad muy retro, nos llevó a ratos a entender el famoso “Jack” del que hablaban los pioneros. Pero esa misma suciedad y un pitch demasiado acelerado (algo típico en estas latitudes, por lo visto el público español pide “tralla”) hicieron que el live se fuera transformando en monótono y machacón. Quizá otro día, quizá en otro estado.

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