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Museless, Dichotomic History

by • May 19, 2017 • Mosaico, NoticiasComments (0)541

Por Xevi Bruguera

“No importa la forma, el método ni la norma.” Está afirmación, declaración de intenciones o como se le quiera llamar, recogida en el Soundcloud de Museless, sirve de pista y de guía para acercarse a la obra de esta artista catalana, que nos ofrece su primer largo después de un año de locura, con Greyboy siendo escogida la demo nacional del año, actuaciones sin fin y una expectación creciente, alimentada por las 6 canciones que han servido de adelanto del primer largo de Laura Llopart, el nombre detrás del alias.

Está misma afirmación se convierte en una auténtica pesadilla para el crítico musical. ¿Como transmitir en palabras una obra tan cambiante, tan difícil de etiquetar, con tantos giros, tantos recovecos, tantos registros? Es común entre los músicos la alergia a las etiquetas, en cuanto a simplificadoras y restrictivas. Provocan una incomodidad en el artista, que se siente atrapado por un juego de expectativas y de normas adquiridas, de pautas que la mayoría no quiere (o dicen no querer) seguir. En la entrevista que realizamos en el Radiocassette, de Mataró Radio, ya me quedó bastante claro que Laura no intentaba seguir el camino de nadie, que no tenía en mente algún artista o grupo de artistas en concreto en el que inspirarse, en el que fijarse cuando las cosas se torcían. Hablamos sobre The Knife, una de las referencias más manidas a la hora de describir la música de Museless, y ella nos comento, con cierto apuro, que los estaba empezando a escuchar ahora, debido a los supuestos paralelismos entre su música y la de los hermanos Dreijer. No conseguimos arrancarle más referencias, y el silencio se mantiene a estas alturas, más allá de tótems de la electrónica como Kraftwerk o Daft Punk, tan influyentes que citarlos es más un ejercicio de reconocimiento a su obra que una pista real sobre el sonido que uno práctica.

¿Dónde nos deja todo esto? Pues en la obligación de encarar el disco con la mente en blanco y sin expectativas sonoras claras, más allá de las publicaciones anteriores de la artista. Actitud que ha sido confirmada por la variedad de registros de los 6 avances que se han ido sucediendo en los últimos meses de lo que será el disco definitivo. Y requeteconfirmada con la escucha, por fin, del disco completo.

Si hay algo que choca en todo este tema de la variedad del que acabo de hablar, es que no sólo nos la encontramos entre canción y canción, sino también dentro de un mismo tema. Cojamos como ejemplo Hybrid New, quizá mi preferida del disco. Sampler de voz omnipresente, marcando el tono de la canción. Bajo trotón con mucho ataque, complementado con un bombo con algún juego sincopado, entrada de pads y melodías arpegiadas, canción juguetona y luminosa. De repente, parón a los dos minutos, entrada de un bajo distorsionado, voz filtrada con juego de pitch bend, tremendamente adictiva para un servidor, juego bombo-clap cuadriculado, parece mentira pero seguimos en la misma canción.

Nos encontramos con otra de las constantes del disco: la narrativa. Teniendo en cuenta que estamos delante de un álbum 100% electrónico, es chocante la dinámica que se intenta crear en la inmensa mayoría de las canciones, la imperiosa necesidad de contarnos algo, con su introducción, su nudo y su desenlace. Digo lo de electrónica porqué es un estilo que tiende a cierto estaticismo, a buscar el trance, la hipnosis, en el loop. Museless huye de ello, quizá debido a su formación clásica, quizá debido a cierta incomodidad con el exceso de repetición (algo muy común en los artistas que no son excesivamente fans de la música electrónica más de club), o probablemente a la necesidad de contarnos algo. Esa narrativa, protagonista en el EP Grey Boy, la historia de una distopía futura (pero a la vez muy presente) en la que nuestro héroe intenta liberar a los animales encerrados en las granjas para ser consumidos (es conocido el veganismo de la artista), tiene su final en Bloody, donde parece que el chico gris salva a todos los animales, en un tema con toques houseros, una producción luminosa combinada con el uso del piano, las reverberaciones y los juegos vocales, y que me ha recordado poderosamente a las primeras producciones de Luomo, entre el Vocalcity y el Present Lover. Acabados que comparte con The Missing Lack, la canción más corta del disco, deep house con piano y pads que nos llevan también a Luomo, pero en este caso el de sus álbumes más tardíos, sobre todo si nos fijamos en esa melodía de órgano ligeramente distorsionado.

Hay más canciones ceñidas al patrón más pistero. Última Guardia empieza con un rodillo sónico digno de la pista central del Berghain, fusión de bajo metálico con bombo a negras, que se va suavizando relativamente con la entrada de diversas melodías muy a lo The Knife, muy Trance (el estilo, no el estado mental), cargadas de portamento y de juegos con el Pitch, el Mininova en todo su esplendor, y rematado hacía el final con percusiones y glitches extra. El álbum está excelentemente producido, continuamente suceden cosas, hay cantidad de detalles y es difícil encontrar dos compases consecutivos sin algún cambio.

También Pick Color mira a la pista, con el tempo más rápido de todo el disco, los hi-hats en papel protagonista y un final con la voz de Laura en registros poco habituales. Skyscraper empieza de forma arrolladora y oscura, ambientación claustrofóbica con toques EBM y bombo muy marcado, y como sucede en otros temas, pega un cambio radical a los 2 minutos y pico, con melodía indietronica y la sensación de que algo que había empezado de forma siniestra acaba con todo el mundo contento, la narrativa siempre presente. Fiesta Nocturna nos cuenta una historia lánguida, tranquila, con el piano y la voz en primer plano, sorpresivamente en castellano, y termina con unas preciosas cuerdas, quizá obra de Toni Melòdic, colaborador habitual de Museless a la guitarra, y que sabemos que también sabe tocar el violín.

En el disco encontramos canciones más luminosas, como Unborn Seed, una especie de bienvenida cariñosa y tranquila, con un piano clásico y sencillo en primer plano, voz en papel protagonista y un tono amable que permitiría calificarla como la canción más accesible del disco. También Frozen Heart es accesible y melódica, con un sonido muy daftpunkiano, un inicio a piano que no permite anticipar la orgía de sintes, arpegios y distorsión en que acabará derivando el tema.

Acabamos con tres canciones que me han parecido muy cinematográficas, muy de banda sonora, no en vano Museless ha citado en alguna entrevista a la banda sonora de Drive como una de sus referencias. 2 477 es la canción más épica del disco, un crescendo continuo durante los cinco minutos que dura, con la voz y los sintes ganando espacio al arpegio y a los juegos percusivos con claves que caracterizan el inicio de la canción. Ho He es una instrumental (hay voz, pero sin letra) con un desarrollo parecido a la anterior, un crecimiento hacia la épica con sonidos que recuerdan a Royksoop y su electrónica luminosa y nórdica, y Dare You es la culminación de esta trilogía, con una intro protagonizada por una bajo muy tecnopopero, un nudo lleno de arpegios y sonidos grandilocuentes, tranceros, y un final con ruido, industria y experimentos vocales.

Estamos delante de un disco complejo, variado, que requiere de varias escuchas para ser apreciado en su totalidad, pero que premia al oyente atento con infinitos matices, estilos, detalles, y sobre todo, historias que contar.

 

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