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Una historia de desamor

by • June 9, 2017 • Conciertos, MosaicoComments (0)1024

Por Pedro Vicente del Roble

La edad me pasa factura, cada año me cuesta más aguantar las once horas de jornada en el Fórum durante los tres días que dura el Primavera Sound. Me gusta disfrutar el festival sólo, con mis rutas trazadas de antemano, aunque es complicado cuadrar los horarios ya que los organizadores han optado por hacerlo más y más grande, obligando a recorrer distancias imposibles a los melómanos que no practicamos el postureo, a los que queremos ver enteros los conciertos que previamente hemos seleccionado, a los que hacemos un trabajo de estudio las semanas previas para disfrutar al 100% de la inmensa oferta, . Con el tiempo he ido poniendo motes a los diferentes escenarios como “Mordor”(Escenario Mango),  o la “Comarca” (Primavera Bits), que describe perfectamente la inmensidad del recinto, como si se tratara de la mismísima tierra media que dibujó Tolkien en sus novelas.

Quizá el cartel de esta edición era menos goloso, hecho que hizo plantearme si comprar el abono, finalmente volví a caer como cada año, pero con la firme idea de intentar evitar largas distancias (Un día a Mordor y otro a la Comarca). Pese a una preparación física y mental concienzuda, cuidando los detalles como la ingesta de frutos secos y fruta fresca, el cansancio pudo conmigo. No se si fue la cerveza, mala hasta decir basta (Como dirían en los Simpson, “sin tele y sin cerveza Homer pierde la cabeza”), la edad, o que llegué a un punto de no retorno en el que me saturé de tanta gente, de los escenarios, de los grupos, la música, de esos viejos rockeros que vuelven a sacar una vez más la cabeza o de la duodécima, no lo se, pero acabe con una sensación agridulce.

Pese a ello hay algunas notas para el optimismo, como el descubrimiento de varias bandas sorprendentes como los Vaadat Chargim, Sinkane o The Black Angels, estos últimos de lo mejor del Primavera. Originarios de Texas (EEUU), sentaron cátedra de lo que podriamos denominar la nueva psicodelia, acompañada de unos riffs pesados que dejaron hipnotizados al personal. Muy disfrutables fuerons también los directos de Mac DeMarco y Angel Olsen, elegancia country electrificada, o el de Museless, uno de los conciertos que más ilusión me hizo. Verla sonar así, como un trueno en primavera, fue un escándalo.

Otro de los aciertos del 2017 ha sido la novedosa programación de los conciertos sorpresa. Llegaron a programar hasta cuatro, de los que destacaría dos: Mogwei y Algiers. Los primeros presentaban nuevo trabajo y los últimos volvían después de pasar por el certament del 2015 (Primavera Club) y del 2016.

 

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